El título lo dice todo y lo resume con claridad meridiana: "Aprenda a pedir perdón para salvar su empresa". Se publicó en El País a raíz del "Caso Toyota". La conclusión va más allá de las disculpas tibias o tardías en este caso del fabricante lìder de automóviles porque, no nos engañemos, lo que le ha pasado a Toyota le puede pasar a cualquier empresa. En concreto, al 99% de las empresas porque tarde o temprano tendrán una crisis que les afectará a su reputación, credibilidad o cuenta de resultados. O a las tres a la vez.
Me citan en El País donde dejo claro que la salud y la seguridad son siempre las dos incógnitas que deben despejarse, cuanto antes, en una emergencia empresarial. Casualmente, en la cultura japonesa, el término crisis tiene un doble significado: por un lado es un problema y por otro una oportunidad, aunque como siempre digo "no hace falta tener una crisis para generar una oportunidad porque las oportunidades deben salir con independencia del momento económico".
Más adelante afirmo que Toyota puede aprovechar estas dificultades, para salir reforzada pero debe saber jugar bien sus cartas: "las crisis de este tipo son crisis de percepciones. Si el cliente percibe que Toyota está siendo seria reconociendo un error y lo subsana a tiempo, como parece ser, su marca saldrá más reforzada de lo que estaba".
Como siempre he dicho, la publicidad no es garantía de solución para cambiar una percepción en situaciones de crisis. Como siempre, el problema está "antes", en la prevención y preparación y no en las soluciones que puedan venir después, la inmensa mayoria de las veces sin estrategia y sin método y con un sobrecoste económico y emocional altamente elevado. Le recomiendo que vuelva a leer el "decálogo para sobrevivir a una crisis". Nunca es tarde...pero a los empresarios y directivos les cuesta entenderlo por más ejemplos que veamos en la prensa todos los días...
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