El Instituto de Empresa Business School iniciará el próximo 18 de febrero su Programa Superior de Coaching Ejecutivo y Management. La visión más moderna de las corrientes más representativas así como los tipos de coaching más innovadores en función de los diferentes colectivos es la apuesta de esta escuela de negocios tras el éxito obtenido con este programa en Madrid.
El enfoque del IE Business School es integrar el coaching en la estrategia de desarrollo organizacional entendida como una herramienta que ayude a la consecución de los objetivos empresariales con el consiguiente impacto en los resultados de la compañía.
El programa, dirigido conjuntamente por María García y Pilar Rojo, tiene una duración aproximada de 200 horas y tiene prevista su finalización a finales de julio. El precio total es de 14.500 € más 500 como aportación a la Fundación IE y se impartirá en la sede que Artchiboldi tiene en la calle Córcega 281.
El IE Business School es una comunidad de negocios de carácter privado, independiente y plural, fundada en 1973 por un grupo de profesionales y académicos, muchos de los cuales componen hoy su Consejo Rector.
El modelo de formación del IE Business School impulsa el desarrollo profesional, personal e intelectual dentro de una perspectiva internacional de los participantes. Según los rankings más importantes publicados recientemente, el MBA del IE está considerado, según el Financial Times, como el 6 del mundo, el 3 de Europa y el primero de España, mientras que The Wall Street Journal lo situaba, en 2009, como el primero a nivel mundial. En los programas de Executive Education, la revista Business Week lo situaba en 2009 como el 1 de Europa y 6 del mundo.
Se realizará una conferencia de presentación del programa que tendrá lugar el Martes 1 de Febrero, a las 19:30 horas, en el Hotel Majestic de Barcelona y que contará con la presencia de Xavier Coll Escursell, Director Ejecutivo de RRHH de La Caixa, María García, Co‐Directora del PS, Socia de Seeliger y Conde y Carola Arbolí, Directora Programas Superiores, IE Business School. El tema será “El coaching como motor de cambio en las organizaciones. Experiencia La Caixa”.
12 enero 2011
Networking alto nivel
Los políticos saben que valen tanto fuera de la política como capacidad de influencia, contactos y conexiones tengan a alto nivel. También saben que si la vida es breve, en la política además de breve es muchas veces injusta porque la ideología política engulle al político por la disciplina de partido o directrices. Eso sí, los políticos que saben labrarse una buena imagen, son empáticos no sólo con sus votantes sino con la ciudadanía e incrementan su capacidad de influencia tienen terreno abonado para cuando dejen su escaño.
La política es un excelente escaparate y si los políticos consiguen sobresalir gracias a los medios de comunicación tendrán asegurado un futuro que de otra forma no sería tal cuando dejen su actividad. Sin embargo, la pregunta habría que hacerla a las empresas e instituciones que contratan a políticos que ya no están en activo. ¿Por qué lo hacen y además ofrecen cantidades de dinero mucho más superiores que las que tenían en su cargos políticos? En algunos casos para que esa empresa tenga más glamour y asuste a su competencia. En otros porque creen que tal o cual político "les abrirá algunas puertas fundamentales" para conseguir sus objetivos. En todos los casos porque esos políticos no necesitan presentación y siempre son un plus añadido.
La realidad es que a veces estos políticos esperan estas llamadas de empresas e instituciones porque "si no están, no existen" y necesitan estar activos en lugares de visibilidad pública que tengan un cierto prestigio. Muchas empresas, a veces, se sienten decepcionadas porque el efecto del fichaje dura poco y es más una carga económica que un dimanizador o generador de oportunidades porque en la mayoría de las ocasiones los políticos que dejan de estar en política dejan de influir salvo contadas excepciones como puedan ser cargos políticos con un extraordinario posicionamiento dentro de su partido o de sus exgobiernos correspondientes.
Existe otro riesgo añadido. Muchos de estos políticos, están ya de vuelta y aunque pueden aportar su experiencia, contactos e influencia, siempre es bueno que antes de entrar en la política tengan una experiencia y trayectoria importante en el mundo de la empresa o de la enseñanza. Los que ven la política como trampolín para saltar después a la empresa privada sin esa previa formación requerida lo tendrán peor que mal precisamente porque vivimos en un país excesiva y peligrosamente politizado donde, de forma errónea, se toman decisiones no por la valía personal sino por las preferencias políticas del momento.
Me gustaría que de la misma forma que los políticos puedan volver a la empresa, los empresarios pudieran ejercer la política, no tanto de partido, sino de Estado. La experiencia de directivos y empresarios debieran tener su espacio en la política pero no como gancho electoral y puntual, sino como algo permanente y duradero. Muchos político han pasado de puntillas por la empresa y eso se nota. Ojalá algunos líderes empresariales abandonaran la empresa porque no les hiciera falta el dinero y pudieran contribuir, desde la experiencia, a la mejora productiva de la sociedad a través de la política pero, como vemos, los políticos siguen siendo uno de los principales problemas de los ciudadanos y, salvo excepciones, las personas mejor preparadas no están en la política, sino en la empresa, en las escuelas de negocios y en otro tipo de entidades e instituciones alejadas de la política. Por algo será.
Los políticos de auténtica cepa no deberían volver a la empresa y deberían seguir luchando por sus creencias y por lo que defienden. El paso de la política a la empresa es lícito, sin duda, pero muchos políticos llegan a la empresa "para seguir haciendo política" o tomar decisiones basadas en criterios políticos, lo que normalmente genera un conflicto interno por temas culturales.
La política es un excelente escaparate y si los políticos consiguen sobresalir gracias a los medios de comunicación tendrán asegurado un futuro que de otra forma no sería tal cuando dejen su actividad. Sin embargo, la pregunta habría que hacerla a las empresas e instituciones que contratan a políticos que ya no están en activo. ¿Por qué lo hacen y además ofrecen cantidades de dinero mucho más superiores que las que tenían en su cargos políticos? En algunos casos para que esa empresa tenga más glamour y asuste a su competencia. En otros porque creen que tal o cual político "les abrirá algunas puertas fundamentales" para conseguir sus objetivos. En todos los casos porque esos políticos no necesitan presentación y siempre son un plus añadido.
La realidad es que a veces estos políticos esperan estas llamadas de empresas e instituciones porque "si no están, no existen" y necesitan estar activos en lugares de visibilidad pública que tengan un cierto prestigio. Muchas empresas, a veces, se sienten decepcionadas porque el efecto del fichaje dura poco y es más una carga económica que un dimanizador o generador de oportunidades porque en la mayoría de las ocasiones los políticos que dejan de estar en política dejan de influir salvo contadas excepciones como puedan ser cargos políticos con un extraordinario posicionamiento dentro de su partido o de sus exgobiernos correspondientes.
Existe otro riesgo añadido. Muchos de estos políticos, están ya de vuelta y aunque pueden aportar su experiencia, contactos e influencia, siempre es bueno que antes de entrar en la política tengan una experiencia y trayectoria importante en el mundo de la empresa o de la enseñanza. Los que ven la política como trampolín para saltar después a la empresa privada sin esa previa formación requerida lo tendrán peor que mal precisamente porque vivimos en un país excesiva y peligrosamente politizado donde, de forma errónea, se toman decisiones no por la valía personal sino por las preferencias políticas del momento.
Me gustaría que de la misma forma que los políticos puedan volver a la empresa, los empresarios pudieran ejercer la política, no tanto de partido, sino de Estado. La experiencia de directivos y empresarios debieran tener su espacio en la política pero no como gancho electoral y puntual, sino como algo permanente y duradero. Muchos político han pasado de puntillas por la empresa y eso se nota. Ojalá algunos líderes empresariales abandonaran la empresa porque no les hiciera falta el dinero y pudieran contribuir, desde la experiencia, a la mejora productiva de la sociedad a través de la política pero, como vemos, los políticos siguen siendo uno de los principales problemas de los ciudadanos y, salvo excepciones, las personas mejor preparadas no están en la política, sino en la empresa, en las escuelas de negocios y en otro tipo de entidades e instituciones alejadas de la política. Por algo será.
Los políticos de auténtica cepa no deberían volver a la empresa y deberían seguir luchando por sus creencias y por lo que defienden. El paso de la política a la empresa es lícito, sin duda, pero muchos políticos llegan a la empresa "para seguir haciendo política" o tomar decisiones basadas en criterios políticos, lo que normalmente genera un conflicto interno por temas culturales.
09/01/2011
Aumenta la presencia de antiguos miembros del Gobierno en los consejos de las grandes firmas