Todos le conocen. Y tiene todos los reconocimientos habidos y por haber. Esta semana, por ejemplo, ha sido portada en los diarios internacionales más importantes del mundo. La noticia pudiera sorprender a muchos, como a muchos sigue sorprendiendo el liderazgo de la nueva cocina española pilotada por maestros como Adrià, Arzak, Berasategui, Ruscalleda, Santamaría o Subijana. Los seis grandes chefs que tuvieron la amabilidad de recomendar mi libro de "Seis recetas para superar la crisis" (www.seisrecetasparasuperarlacrisis.com) con unas frases de "alta cocina".
La decisión del cocinero número uno del mundo que regenta el restaurante número uno del mundo digo/decía que puede extrañar. Mi impresión es todo lo contrario. Es la respuesta lógica de una persona que siempre ha creado tendencias y se ha adelantado a su tiempo. Lo "fácil", suponiendo que en el mundo de los negocios y de la alta gastronomía sea algo sencillo, sería seguir repitiendo un modelo exitoso según lo confirma la Guía Michelín y los mejores críticos gastronómicos del planeta. Los líderes, saben que es mejor renovarse cuando van bien las cosas que cuando dejan de ir. Y aunque exista una cola de más de un millón de personas que quieran comer o cenar en El Bulli, Ferran Adrià ya ha anunciado, con dos años de antelación, que cerrará las puertas para investigar y desarrollar. Es decir, para una puesta al día y seguir mirando siempre hacia el futuro.
El valor no se le presupone a Adrià. Lo tiene. Lo demuestra y lo comparte. ¿Qué alto directivo o propietario de una gran empresa exitosa y mundialmente reconocida haría en nuestro país una cosa así? Me temo que nadie. Y que nadie piense eso de que hay que irse de la fiesta cuando mejor lo estás pasando o que es una excelente campaña de marketingi, que sin duda también lo es, pero no el eje fundamental de la decisión estratégica. La prudencia unida a la imaginación y ambas al olfato que siempre ha tenido Adrià presagia que, tras un pequeño paréntesis, vuelva con lo último de lo último que será, sin duda, volver a la cocina tradicional, la de siempre, adaptada a los nuevos tiempos.Enhorabuena maestro. Tú si que sabes...y no sólo cocinar. Eres un ejemplo a seguir para líderes y empresarios.
15 enero 2010
2010, suma y sigue, más de lo mismo
El primer fin de semana del nuevo año Expansión reunía a los autores de la colección TopTen Business Experts para brindar por las doce claves que nos esperan. Aunque el título pueda parecer presuntuoso, entre otras cosas, porque no me considero gurú de nada, opinábamos con cierto criterio y sentido común que este nuevo año seguirá siendo muy duro. Es decir, más de lo mismo. Mi aportación, mi pequeño grano de arena a la doble página de Expansión (página 1 - página 2) se resumía destacando dos conceptos: prevención y preparación.
Decía, digo y seguiré diciendo que así como hace cinco años nadie hablaba de crisis, ahora todo el mundo lo hace. Sin embargo, y aquí viene el problema, ni antes ni ahora, las empresas siguen sin estar preparadas para afrontar los acontecimientos críticos y se limitan a lo fácil: reducir costes y despedir a personas, a veces de malos modos, con una exceso de situaciones de acoso laboral y sin ningún tipo de estrategia. Las técnicas de comunicación en situaciones de crisis ayudan a paliar estos efectos devastadores no sólo en la imagen o en la opinión pública, sino muy especialmente en el mismo negocio, sea cual fuere. Me sigue preocupando, una vez más, un año más, que los directivos no inviertan en formación en comunicación y que luego tengan que desembolsar un cantidad mayúscula en gestionar las consecuencias de una mala o nula politica de comunicación. Efectivamente, el nivel directivo de este país es muy mejorable porque sobran gestores (malos) y faltan líderes (buenos) y no olvidemos que una economía tan débil y debilitada como la nuestra puede tener en cualquier momento de leve recuperación una recaída, pero eso no lo veremos este año. Tal vez, siendo optimistas (que lo soy) el próximo.
Feliz Año. Repito, Feliz Año porque lo vamos a necesitar y mis mejores deseos para 2010; es decir, convertir intenciones (buenas) en acciones (positivas) y compartirlas con colegas y amigos. Existen recetas para salir de la crisis...lo que no existe es voluntad de aplicarlas.
Decía, digo y seguiré diciendo que así como hace cinco años nadie hablaba de crisis, ahora todo el mundo lo hace. Sin embargo, y aquí viene el problema, ni antes ni ahora, las empresas siguen sin estar preparadas para afrontar los acontecimientos críticos y se limitan a lo fácil: reducir costes y despedir a personas, a veces de malos modos, con una exceso de situaciones de acoso laboral y sin ningún tipo de estrategia. Las técnicas de comunicación en situaciones de crisis ayudan a paliar estos efectos devastadores no sólo en la imagen o en la opinión pública, sino muy especialmente en el mismo negocio, sea cual fuere. Me sigue preocupando, una vez más, un año más, que los directivos no inviertan en formación en comunicación y que luego tengan que desembolsar un cantidad mayúscula en gestionar las consecuencias de una mala o nula politica de comunicación. Efectivamente, el nivel directivo de este país es muy mejorable porque sobran gestores (malos) y faltan líderes (buenos) y no olvidemos que una economía tan débil y debilitada como la nuestra puede tener en cualquier momento de leve recuperación una recaída, pero eso no lo veremos este año. Tal vez, siendo optimistas (que lo soy) el próximo.
Feliz Año. Repito, Feliz Año porque lo vamos a necesitar y mis mejores deseos para 2010; es decir, convertir intenciones (buenas) en acciones (positivas) y compartirlas con colegas y amigos. Existen recetas para salir de la crisis...lo que no existe es voluntad de aplicarlas.
