18 marzo 2011

La comunicación es rentable

“El Estado de la Comunicación en España 2010”, estudio realizado por la Asociación de Directivos en Comunicación (Dircom) destacaba, entre otras conclusiones, que nueve de cada diez empresas dispone de un departamento de comunicación y que no sólo crece la demanda de profesionales en este sector sino la importancia de esta materia en cualquier tipo de compañía. El mismo estudio señalaba la importancia de la formación en comunicación que deben tener los profesionales donde se prima más la estrategia y capacidad de influencia que una suma de cualidades técnicas.

Las enseñanzas en comunicación han avanzado más en el mundo universitario que en las escuelas de negocios y en las empresas. Existen todavía muchas compañías que no entienden el valor estratégico de la comunicación porque, posiblemente, muchos de los altos directivos que gestionan esas empresas estudiaron otras materias y varios “métodos del caso”, pero ninguno relacionado con la comunicación como herramienta estratégica.

El nuevo desafío de las escuelas de negocios es, precisamente, incorporar en los programas de postgrado y los “masters” la comunicación como una enseñanza troncal y no como una asignatura más que “rellene un programa”. La planificación estratégica y la comunicación deben ser las dos características que definan a cualquier empresa que quiera ser competitiva y, por tanto, los directivos deben entender que la comunicación, en la empresa, es como el eco: devuelve lo que recibe.

Las nuevas tecnologías aplicadas al fenómeno comunicativo pero sobre todo la capacidad estratégica en aspectos tan importantes como la responsabilidad social, la comunicación interna, la gestión de crisis o los intangibles no se adquiere “por arte de magia” sino gracias a una reflexión basada en el conocimiento, la experiencia y el rigor académico de toda escuela de negocios que se precie. La comunicación siempre es rentable y ayuda a conseguir una buena reputación porque si la empresa no dice lo que hace otros dirán lo que no hace.

Las escuelas de negocios juegan un papel fundamental a la hora de preparar líderes no sólo que sean buenos comunicadores sino que otorguen a la comunicación en las empresas la importancia que se merece y que va mucho más lejos que salir bien parados en los medios “vegetales” y “digitales”, la organización de eventos o los encuentros habituales con la prensa. El nuevo entorno digital, la revolución silenciosa que están protagonizando las redes sociales y la redefinición de la responsabilidad social de las empresas, exige profundizar en la definición de las políticas de comunicación, las mejores estrategias de comunicación en función de las circunstancias y los presupuestos, la identificación de los públicos, la medición de las acciones y su eficiencia y las nuevas tendencias. Todo esto y mucho más no se improvisa. Se debe estudiar y aprender, fruto de la reflexión y del análisis, en las escuelas de negocios y en los programas de formación de altos directivos.

10 marzo 2011

8-M: cien años después

La celebración del "Día de la Mujer Trabajadora", cien años después, significa ni más ni menos que todavía queda mucho por hacer. Como las comparaciones son odiosas, si comparamos la situación actual a la de hace cien, cincuenta e, incluso, veinte años...mucho se ha avanzado pero, insisto, queda mucho por hacer. La igualdad no sólo tiene que ser de derecho sino, muy especialmente, de hecho. Ojalá no tengamos que esperar cien años más para que este día sea algo de la historia pasada y el 8-M sea un día tan normal o no como los demás.

La presencia de la mujer en los altos puestos directivos tanto de la empresa como de la polìtica todavía dista mucho de lo que debiera ser. Y eso que, por ejemplo, en las universidades la presencia femenina es mayor en cantidad y calidad (salvo excepciones) que la de los hombres. La igualdad de género, desde mi punto de vista, no se consigue por decreto ni por porcentajes pero no es menos cierto que si no tenemos una política aspiracional basada en número seguiremos teniendo cifrás ínfimas en cuanto a cargos de responsabilidad en femenino se refiere. No puedo resistir la tentación de volver a decir, en estos tiempos de crisis e incertidumbre, que las mujeres gestionan mejor que los hombres los riesgos propios y ajenos en el mundo empresarial. La gestión realizada por las mujeres en tiempos de incertidumbre ha demostrado mejores resultados que la practicada por hombres en las bolsas de medio mundo. Es más, como digo en mi libro "Seis recetas para superar la crisis" en aquellos países donde las empresas que cotizan en bolsa estaban dirigidas por mujeres, los mercados las han tratado mejor. Y este trato no era porque eran mujeres, sino porque eran/son excelentes profesionales.

02 marzo 2011

110: la última tontería

Lo han conseguido. Rizar el rizo. Era difícil, pero no imposible. La última tontería pasa, ahora, por una nueva prohibición enmascarada de limitación. Ya es bastante "poco" poder ir a 120 km/h para que ahora, además, se reduzca a 110. Bravo. Hagamos ya un monumento a la inteligencia. Para qué invertir en I+D teniendo los líderes políticos que tenemos que saben de todo...

Es increíble. Los que viajamos por Europa observamos países mucho más desarrollados que el nuestro y tienen limitada la velocidad a 130. El 15% de ahorro combustible, como así lo han argumentado, no es tal. El ahorro, como mucho, no pasa del 2%. La subida del petróleo nada tiene que ver con la bajada de velocidad porque las fluctuaciones energéticas deben estar más que previstas, precisamente, porque el crudo siempre marca las economías de los países occidentales. La medida, que me adelanto a decir que será además de impopular, ineficaz, tampoco servirá para el ahorro energético. Pensemos sólo en la factura que España tiene que pagar por los residuos nucleares mientras se marea la perdiz si se instala o no el Almacén Temporal Centralizado más popularmente conocido como "cementerio nuclear". Si la medida sirve "solo" para recaudar más a través de las multas, malo. Si sirve para reducir la contaminación peor...porque la polución donde se concentra es en las grandes y pequeñas capitales donde ya sabemos que no podemos exceder los 50. Por tanto, igual, la razón no es otra que desviar la atención con "nimiedades" como aparentando hacer que algo hacen. Tal vez, alguno, diga que en Estados Unidos el límite es ese...lo que es cierto...pero no es menos cierto que ese país tiene una política energética que para nosotros la quisiéramos.

Veremos ahora quien se encarga de quitar las pegatinas porque seguro que esto va a crear más polémica que el tabaco. Mientras tanto Don Fernando Alonso, que algo sabe de velocidad, dice que nos puede "adormecer" en las autopistas bajar la velocidad a 110. Tal vez, bajar la velocidad sea sólo equiparable al ritmo lento, cansino y aburrido de estos dirigentes. Y a la poca imaginación no exenta de falta de conocimiento.