Caja Círculo, que este año cumple su centenario, y la Cámara de Burgos tuvieron la gentileza de invitarme a la primera actividad de este curso 2009-2010 de las sesiones del Círculo de Actividad Empresarial para hablarles de la palabra de moda. La amabilidad y las atenciones de todos contrasta con la realidad que ninguna de las empresas que llenaban la sala tuviera un manual de crisis y riesgos reputacionales. Es la única pregunta que hice: ¿tienen ustedes, en sus empresas, pequeñas y medianas, un manual de crisis? Y nadie levantó la mano. Tampoco es ninguna novedad porque después de recorrer muchas ciudades "hablando de mi libro" nadie o casi nadie dice tener un manual de crisis.
Estamos demasiado pendientes de la crisis económica, como es lógico, pero a veces descuidamos nuestras propias crisis: las empresariales, las personales y las emocionales. Y es algo que ocurre cíclicamente en la vida de las empresas y de las personas. Lo decía hace ya varios años, mucho antes de que llegara la crisis en la que estamos inmersos y donde saldremos muy tarde, lo diré hoy en el Colegio de Economistas de Madrid y lo seguiré diciendo porque lamentablemente las empresas, de todo tipo, volumen y condición, siguen sin hacer los deberes.
Me resultó muy grata la visita a Burgos. Comí con el director de Diario de Burgos a quien le felicité por el excelente periódico que dirige. El 1 de mayo dedicó todo el diario a hablar del empleo o, mejor dicho, del desempleo. Fue una apuesta arriesgada que merece pasar a los anales del periodismo de este país. Algo que deberían hacer los grandes diarios de difusión nacional pero que siguen sin atreverse a romper moldes y seguir perdiendo lectores. Deberían las grandes cabeceras no preocuparse tanto por internet y más por los productos que hacen donde queda mucho por mejorar para seguir entusiasmando a los lectores con informaciones rigurosas pero atractivas y no sólo por el diseño...

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